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mercredi 28 janvier 2026

 

 

Porfirio MAMANI MACEDO

Solo soy un hombre

 

Ser sólo el hombre

              I

Sólo soy un hombre

de carne y huesos caminando

de polvo y soplo animado

y así recorro las calles,

que por el mundo voy cruzando

buscando una palabra y un sueño,

la luz que alumbrará mis ojos,

la voz  que guiará mis pasos.

 

Sombras son las que me asedian,

como ruidos que cabalgan en las noches,

para atormentar mis sueños,

sombras que alargan sus uñas,

para buscar mi alma en el camino.

Sombras que caminan, sombra yo mismo.

 

Vientos cardinales

que doblan la sombra que soy yo.

Alejarme yo quisiera,

del tormento frío,

de las brasas infernales del dolor,

pero aquí estoy como un silencio

caminando por las escaleras del olvido.

 

Llantos son lo que del polvo me llega,

gritos arrancados de los árboles que caen,

de los pájaros que perdieron sus nidos,

de los niños que hurgan el fondo de la tierra,

del silencio que creció en cada espina.

 

Sólo soy un hombre

amigo de las piedras que se mueven,

de los ríos que se van,

de las llanuras que crecen sobre la tierra,

de los vientos y los mares,

de las plantas , los animales y los hombres.

 

 

París 19-06-2012


              II

 

Sólo soy un hombre

de lágrimas y risas cubierto,

acodado a este árbol

que castiga sin cesar el viento.

Viento entre las rocas, viento yo mismo.

 

Las lejanas melodías, ya me esperan,

para llevarme hacia las islas,

aquellas que no tienen nombre,

allá donde crecen sueños,

como flores de pétalos ignotos.

 

Sólo soy un hombre,

azotado por el frío,

la sonrisa y la ternura,

que cotidianamente me dan los días,

éstos donde escribo una palabra,

bajo la lluvia,

al pie de las torres que me miran.

Tan solo, tan efímero: el río.

Río turbulento, río yo mismo.

 

Las cadenas del tiempo no se rompen.

Horas de acero, de materia inmaterial,

los sueños, tu mirada, tu presencia,

noche efímera que me alojas,

hoy cuando quiero engendrar mis sueños.

 

Sólo soy un hombre,

cantando y soñando voy,

bajo las nubes, bajo el sol en primavera.

Regando y sembrando voy,

lo que me dicta los dones,

los sueños, la luz y la palabra.

Palabras que se mueven, palabra yo mismo.

 

París,  jueves 21-06-2012


              III

 

Sólo soy un hombre

cargado de palabras y esperanzas,

cruzando esta noche oscura

que me sugiere laberintos,

meandros y callejas

para perderme entre sus venas.

Me queda el silencio y la palabra,

las piedras y el polvo del desierto.

Polvo que se mueve, polvo yo mismo.

 

Hay en cada puerta un letrero

para entrar y salir

de la inmensidad que es el tiempo.

Unos entran, otros salen,

gritando van sus nombres,

por las calles desoladas,

buscando van consuelo,

al dolor que los oprime,

día y noche, despiertos o dormidos.

 

Sólo soy un hombre,

que bajo el sol es una sombra encadenada,

al ruido que atraviesa,

muros y ciudades.

No me alejo de la roca,

ésta que del viento me protege,

donde escribo un nombre.

Roca silenciosa, roca yo mismo.

 

Incansablemente unos siguen la marcha,

otros, miran correr el agua,

cubiertos de polvo y olvido,

las cosas, la miseria, la vida.

Se alejarán los mares,

volverán los mares a tocar el ombligo de la tierra.

Lluvias, tempestades, vientos sin destino,

y unos caminando sobre el charco,

para salvarse de la noche.

 

Sólo soy  un hombre,

buscando agua,

para lavar mi alma,

más allá de la oscura noche,

de las ramas que golpean el silencio.

Ramas de la vida, rama yo mismo.

París 23-06-2012

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